Las Máscaras
Es en ese momento del día, cuando
estamos solos, cuando estamos con nosotros mismos, es en ese momento cuando dejamos a
un lado nuestra máscara de falsa felicidad y seguridad; esa a la que nos aferramos por miedo, miedo a
nuestra propia sociedad, construida por
las mismas personas que se esconden de ella.
¿De qué nos escondemos? ¿De qué huimos? ¿De los
demás o de nosotros mismos? Tal vez de ambas cosas…
Lo cierto es que le tememos a algo que es único
del ser humano: le tememos a no poder ser aceptados por la sociedad, tenemos miedo de ser distintos y demostrar
algo tan propio de nuestra especie como son los sentimientos.
Y nos escondemos en algo material, poco
sensible, poco natural y tan plástico como
la estética. Esta hace parecer que las “caras bonitas” son las personas
que tienen el mundo ganado. Todos desean llevar la vida de ellas, todo sería tan facil si fueramos asi o asa o si tuvieramos esto o lo otro, pero esto es solo un parecer, solo es la parte
física de la persona que de nada sirve si en su interior, en su vida,en sus sentimientos
solo hay dolor, vacio y miedo. En cambio, un alma alegre y feliz sobre cualquier cuerpo dibuja una sonrisa y un
andar que se contagia por donde pasa llenando todos los rostros y las almas.


