Las letras el átomo
del mundo.
Con redundancia empezare diciendo que las L E T R A S son un átomo (una unidad mínima e
indivisible), las letras se siguen las unas a las otras en fila parecieran
hacer distancia a veces y luego continúan.
Las letras forman palabras, las palabras forman oraciones, las
oraciones párrafos y los párrafos llenan páginas sobre la historia de alguien
como esta pequeña niña llamada luz.
Esta señorita de apenas 8 años de edad, que estaba en su
cuarto castigada sin comer por no haber obedecido a su madre debido a que ella no podía ordenar su cuarto ya que si despejaba su cama las muñecas se quejarían
de no tener asiento donde beber el té. Tampoco la niña no podía encerrar a sus conejos, osos, leones,
jirafas de peluche en sus baúles y
armarios, ya que los zoológicos le parecían tristes.
E Imposible que devolviera la alfombra roja al living! Sino la
fiesta no tendría en donde bailar y ella no podría darse el gusto de compartir
una pieza musical con el príncipe de sus sueños. Una fiesta glamurosa, caballeros bien
trajeados, mujeres vestidas con la mejor de las sedas y peinados maravillosos; un
festín inimaginable hasta para el más grande amante de la comida aunque había uno
que otro hipopótamo comensal que ponía en duda si el alimento alcanzaría.
Ah y eso que no les conté de las hadas quienes inundan de
encanto el salón con su resplandor y delicadeza llenando así de brillo y armonía a las bellas princesas.
Todo es perfecto, los pingüinos tocan en la orquesta las bellas damas bailan
con educados señores, los animales se divierten, las brujas se cuentan los
chusmerios del reino.
Al llegar las 12 en punto la fiesta termina con un brindis
de jugo de naranja servido en copas de champagne, el favorito de la princesa, y cada quien coge su respectivo carruaje
tirado por hermosos caballos y uno que otro unicornio, la princesa pasea en su
glamuroso carro mientras ve la luna que esta bellísima esa noche, resplandece
como foco de luz y su castillo es cómodo como sus acolchados.
La puerta se abre, todo ha acabado y la nena se encuentra en
su cuarto, su madre quien abrió la puerta decide darle de comer y luego leerle
un cuento sobre una gran fiesta donde príncipes y princesas bailan en una gran
alfombra roja, es el cuento favorito de la princesa.. Uh no esperen, de la
niña.
Y pensar que todo hubiera quedado en la nada si no hubiera
escrito sobre este gran y divertido baile y
si la nena no conociera el cuento jamás hubiera vivido tales alegrías que
solo en la realidad real de los sueños se viven.
¿Quien sabe cuántos mundos se perdieron en aquel entonces
donde la escritura no existía?, ¿cuanto sabríamos del mundo si esta no existiera?
Las letras es donde todo comienza y donde los sueños se
hacen eternos, un placer colectivo con gustito a privado, un minuto para caer
en un lugar en donde todo tiene más sentido que nuestra vida diaria y donde la alegría
es aquello que vivimos y no lo que perseguimos.
¿Quién sabe cuántos mundos existen? Solo sé que quiero
construir el mío letra por letra, oración por oración, párrafo por párrafo, texto por
texto, paso por paso y que este camino sea eterno.
El hombre es dios en su mente y un constructor en su
escritura.
“Cuando comenzamos a nacer,
la mente empieza a comprender que vos sos vos y tenes vida. Que poca cosa es la realidad,
tanto seguir, tanto soñar, y
lo que vale no es el dia. Pero
el sol (pero el sol...) esta!” -
Cuando comenzamos a nacer Sui Generis.
Escrito por Iván
Ignacio Mammana.
