martes, 20 de septiembre de 2016

Carta a Peperina

Querida Patricia.

Me enteré que te ibas de viaje y como no pude llegarme a tu casa antes de que salieras, decidí enviarte esta carta carta.
Quería comentarte que estaba muy agradecido por la lección de los otros días. Antes cometía el mismo error una y otra vez. Me encontraba frustrado, casi resignado, a hacer siempre lo mismo que ayer. Siempre fallando sin que nadie tuviera la consideración de marcarme mi error... "dormía con los visitantes". Ya no podía sacarme el olor del whisky barato, del cuero, de los cigarrillos y las prostitutas. Era un asco. Un olor tan común, ya muy viciado. Necesitaba oler la Peperina. Difícil era cerrar los ojos para escuchar con tantas luces encandilándome, tenía pegada "la grasa de las capitales".
Cansado de correr en el camino equivocado me gritaste mediocre, como lo hiciste en 1979, a otro joven. Al menos yo lo aproveché. Me recordó que el rock no siempre viste de negro y está arriba del escenario con cuerpo viril y haciendo de su testosterona un show. Me recordó que el rock es protesta contra todas las injusticias, es vanguardia en juventud. Hace rock quien es atrevido y se anima a decir lo que está prohibido. Lo hace aquel que se revela y que entiende que el rock no es solo en la gran ciudad. Es y está en el mundo.
Fuiste atrevida y loca en un mundo enceguecido. Con vocación y juventud, pusiste el alma y cargaste la cruz por eso. Le enseñaste de rock al gran maestro y de periodismo a los grandes medios. Decidiste vivir con la verdad (aquella que vos viste) antes que acoplarte al aparato, aunque esto significara que tuvieras sufrir el estigma. Es que estabas convencida que había que cambiar al colectivo... imaginario.
Buen viaje Patricia, gracias por vestir al rock con cuerpo de mujer, letras y aroma a peperina. Si tengo suerte nos vemos en el show.

Con cariño, un pueblerino.
"y esto será siempre así quedándote o yéndote"  Quedándote o yéndote - Luis Alberto Spinetta